Convertida en todo un icono del
diseño, conozcamos sus orígenes y entendamos la importancia de su diseño en el
momento en el que fue creada.
Se diseñó en el estudio
argentino, Grupo Austral en 1938, estudio compuesto por Jorge Ferrari Hardoy,
Juan Kurchan y Antonio Bonet quien estuvo de asistente en el estudio de Le
Corbusier en París, es por ello conocida como la silla BKF, con las iniciales
de los apellidos de sus creadores, aunque dicen que existe una carta oficial en
la que se atribuye la autoría del diseño a Ferrari-Hardoy, por lo que también
se la conoce como la silla Hardoy. Actualmente se la ha denominado butterfly,
seguramente por su gran parecido a una mariposa y por sus características de ligereza y
elegancia.
Los orígenes de esta silla se
encuentran en la silla Tripolina
patentada en 1877 por el ingeniero británico Joseph Beverly Fenby, utilizada
por el ejército ingles en el Norte de África, puesto que su estructura de
madera permitía que se plegase. Sin embargo la silla BKF se distinguía por su mayor
diseño y elegancia con tan solo dos gestos. Un primer gesto hecho con una
estructura formada por dos barras de acero curvadas y soldadas entre sí;
y sobre esta estructura se colocaba una funda de cuero continua que conformaba el asiento y el
respaldo.
Esta silla se dió a conocer en
una exposición en Buenos Aires, donde su impresionante diseño llamó la atención
del tan conocido Edgar Kaufman, entonces comisario de diseño industrial del
Moma que rápidamente hizo enviar una para la casa de fin de semana de sus
padres, diseñada por Frank LLoyd Wright´s "La casa de la cascada" un
icono de la arquitectura.
La
singularidad de esta silla reside en su carácter escultórico y en su sencillez, obtenida de un solo trazo.